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La Odisea: encontrar un desodorante sin aluminio

by Atención al cliente on Mar 19, 2024

El aluminio, aquél enemigo que nadie quiere tener cerca, pero que está en todas partes. Tira a la basura tu desodorante con aluminio.

El único aluminio que deberíamos consumir es el que se encuentra diariamente en nuestros alimentos de manera natural. De consumir productos que lo contengan (o alguna de sus variantes) nos estaríamos sobrecargando, lo que conlleva un riesgo de “intoxicación”, también conocido como "Efecto Cóctel". Te contamos lo que necesitas saber para que definitivamente te deshagas de todos los productos que usas y que te están haciendo daño.

Seguro que sabes que en la cosmética se peca de primar el resultado frente a la salud de las personas. Los desodorantes comerciales, aquellos que llevas comprando toda la vida y que has mirado la etiqueta y directamente le diste la vuelta porque no conocías más que el alcohol y el agua, llevan en sus fórmulas sustancias tóxicas que aparentan ser beneficiosas. Todos estos compuestos son los responsables de que tu cuerpo funcione de una manera u otra. 

¿Qué es el sistema endocrino?

Nuestro metabolismo, nuestra reproducción y otras funciones naturales están reguladas por el sistema endocrino, un conjunto de hormonas segregadas por las glándulas que lo forman: el hipotálamo, la hipófisis, la glándula pineal, la glándula tiroidea, el timo, la glándula suprarrenal, el páncreas y los ovarios y los testículos. 

Todas estas son engañadas por sustancias químicas tóxicas que imitan su funcionamiento, lo que produce un desajuste y una mala ejecución de los procesos naturales por los que pasa nuestro cuerpo. 

Las hormonas que se ven afectadas por los disruptores endocrinos también son responsables de que tus glándulas sudoríparas segreguen mucho más sudor y provoquen mal olor. Y esto no es ninguna iluminación beata, basta con conocer cómo funciona el sistema endocrino y cómo afectan estos tóxicos que consumimos diariamente. 

¿Qué sustancias tóxicas suelen contener los desodorantes?

Es curioso que con la regulación del uso de químicos en la producción en la UE (Unión Europea) se ponga pleno interés en la salubridad de las trabajadoras, pero no en quienes lo consumen. Se exige que todas las sustancias químicas que se fabriquen o importen en la UE sean registradas y que los fabricantes e importadores evalúen sistemáticamente los riesgos que estas pueden plantear.

El reglamento se llama REACH (Registro, Evaluación, Autorización y restricción de sustancias y mezclas Químicas) y reivindica la protección de las personas y del medioambiente frente al uso de sustancias tóxicas. Ya existen registradas hasta 12.000 diferentes, presentes en el (aproximadamente) 74% de los productos de consumo. Y, aún así, se prevé que podrían quedar fuera de la regulación para 2030 entre 4.000 y 7.000.

De todas estas, las que más predominan en el mercado son

  • Aluminio o clorhidrato de aluminio: está demostrado que influye muchísimo en el ADN, modificando su actividad biológica.
  • Parabenos: Los más comunes son butilparabeno, metilparabeno y propilparabeno, disruptores endocrinos muy perjudiciales para nuestra salud.
  • Triclosán: También es un disruptor endocrino, al cual no identifican como parabeno, por lo que, aunque comuniquen directamente que está libre de parabenos, es probable que sí contenga este. Lo añaden a la fórmula del desodorante por sus propiedades bactericidas.
  • Dimeticona, silicona o PDMS: derivados del petróleo muy peligrosos para la salud y gran contaminante en el medioambiente. Actualmente están prohibidas solamente dos tipos de siliconas, la D4 y la D5.
  • Ftalatos: otros disruptores que son muy importantes a evitar. Suelen referenciarse con las siglas DBP (dibutyl ftalato), DEP (diethyl ftalato) o “parfum”.

Una de las modificaciones que se hicieron en 2023 pedía la correcta comunicación de los ingredientes de los productos. Pero de qué vale que nos digan que una crema contiene una sustancia tóxica mientras nos están informando con nombres científicos. Están aprovechándose de la falta de información de calidad respecto a estos temas tan importantes en una situación histórica en la que el desarrollo de enfermedades (raras y normales) está en constante crecimiento

Pero, ¿cómo me afecta el aluminio?

Las sales de aluminio permanecen en nuestro torrente sanguíneo 15 días después de haberlo usado en la piel. José Antonio Villegas, doctor en medicina, asegura que la vía dérmica es la más directa en cuanto a la absorción, por lo que el uso de antitranspirantes y desodorantes con aluminio pueden producir células cancerígenas. Sin embargo, no está demostrado al 100% debido a la falta de estudios realizados sobre su impacto negativo.

Aún así, con la poca información que tenemos sobre el tema, se ha concluido que sí repercute en nuestra salud generando desajustes que pueden desarrollar en nuestros cuerpos:

  • Cáncer de mama: Existe cierta preocupación sobre el uso de desodorantes con aluminio y su posible relación con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. Algunos estudios han encontrado trazas de aluminio en tejidos mamarios de pacientes con cáncer de mama, lo que ha llevado a especulaciones sobre si el aluminio podría contribuir al desarrollo de la enfermedad. Sin embargo, la evidencia científica es limitada y no concluyente.
  • Enfermedades neurodegenerativas: Se ha investigado la posible conexión entre la exposición al aluminio y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Aunque algunos estudios han encontrado niveles elevados de aluminio en el cerebro de personas con Alzheimer, aún no se ha establecido una relación causal directa entre el aluminio y esta enfermedad. La investigación sobre este tema aún está en curso.
  • Trastornos hormonales: El aluminio puede tener efectos disruptivos en el sistema endocrino, que regula las hormonas en el cuerpo. Algunos estudios han sugerido que el aluminio podría interferir con el equilibrio hormonal normal, aunque la magnitud y el alcance de estos efectos aún no están claros.

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