Cada día más personas son conscientes de la importancia de conocer qué contienen los productos que nos aplicamos constantemente en la piel. Saber qué significa cada ingrediente y que supone tenerlo en la dermis es uno de los primeros pasos para empezar a cuidar realmente de la salud.
Sin embargo, comprender las etiquetas puede convertirse en algo complicado. La lista de ingredientes siempre se debe encontrar en su envase, pero, sin unos conocimientos previos, puede resultar difícil entenderla. Los términos científicos y nombres en latín hacen que muchas personas acaben desistiendo antes de entender qué contiene realmente un producto.
Aprender a leer el INCI es uno de los primeros pasos que se deben de dar para conocer realmente qué es lo que estamos aplicando en la piel, y si se trata de un producto bueno o dañino para la salud. Basta con conocer unas reglas básicas para obtener la información necesaria sobre los ingredientes. En este texto te enseñamos cómo leer el INCI paso a paso.
¿Qué es el INCI?
Antes de aprender a leerlo, es importante conocer qué es y por qué existe. La palabra INCI viene del inglés “International Nomenclatura of Cosmetic Ingredients”, o lo que es lo mismo, la nomenclatura internacional de ingredientes cosméticos.
Es un sistema estandarizado que asigna un nombre único a cada ingrediente utilizado en productos cosméticos. Gracias a esta nomenclatura, un mismo ingrediente recibe el mismo nombre en cualquier parte del mundo, independientemente del idioma en el que se venda el producto, facilitando su comprensión por parte de cualquier persona.
Esto quiere decir que un cosmético comprado en España, Japón, Alemania o Australia mostrará exactamente el mismo nombre para un ingrediente concreto, facilitando la identificación de su composición. De esta forma, independientemente del lugar donde compres tus cosméticos podrás revisar su composición y valorar si contiene o no ingredientes tóxicos.
¿Por qué se creó el INCI?
El INCI fue creado en Estados Unidos en el año 1973 y, hasta entonces, cada fabricante podía utilizar nombres comerciales o traducciones diferentes para referirse a un mismo ingrediente. Esto hacía muy difícil comparar productos o saber realmente qué sustancias se estaban utilizando para formular cada uno.
Uno de los problemas que provocaba la falta de un sistema de nomenclatura común era la dificultad para identificar sustancias que pudiesen provocar alergias o intolerancias. Esto hacía que no solo fuese más complicado entender de qué estaban compuestos, sino que podía suponer finalmente un riesgo para la salud.
El INCI se creó con el objetivo de aportar claridad, transparencia y seguridad tanto a los consumidores como a los profesionales del sector. Gracias a este sistema, cualquier persona puede identificar los ingredientes que contiene un cosmético y decidir cuáles quiere evitar o cuáles quiere encontrar porque le funcionan especialmente bien.
¿Cómo se ordenan los ingredientes en un INCI?
Para aprender a leer un INCI una de las reglas más importantes que existen es conocer la manera en la que se ordenan los ingredientes en la etiqueta.
Los ingredientes aparecen ordenados de mayor a menor concentración. Esto quiere decir que el primer ingrediente de la lista es el que está presente en mayor cantidad, y los siguientes van apareciendo según mayor sea su proporción. El último que aparezca será el que menos cantidad tenga.
Esto quiere decir que los primeros ingredientes son los que realmente definen la fórmula del producto, aunque siempre es muy importante conocerlos todos. Fijarse bien en la composición global de un producto ayudará a saber si es realmente bueno o no para la salud.
Veamos un ejemplo. La crema hidratante facial Shine de Banbu está compuesta por alrededor de 40 ingredientes diferentes, todos ellos naturales. Su INCI es el siguiente:
Ingredients: Rosa Damascena Flower Water*, Propanediol, Simmondsia Chinensis Seed Oil*, Coco-Caprylate/Caprate, Glycerin, Aqua, Cetearyl alcohol, Glyceryl stearate, Microcrystalline Cellulose, Potassium Palmitoyl Hydrolyzed Wheat Protein, Ubiquinone, Lithothamnion Calcareum Extract, Actinidia Chinensis Fruit Extract, Carica Papaya Fruit Extract, Cucumis Sativus Fruit Extract, Fragaria Ananassa Fruit Extract, Prunus Persica Fruit Extract, Pyrus Malus Fruit Extract, Rubus Idaeus Fruit Extract, Parfum, Cellulose Gum, Xanthan Gum, Amylopectin, Sodium Phytate, Pentylene Glycol, Caprylyl Glycol, Phenylpropanol, Citric acid, Squalene, Potassium Sorbate, Sodium Benzoate, Lactic Acid, B-sitosterol, Glycine Soja Oil, Tocopherol, Benzyl Alcohol**, Citronellol**, Geraniol**, Menthol**, Rosa Damascena Flower Oil**.
Esto quiere decir que los tres ingredientes más presentes en este producto son la rosa de damasco, el propanediol y el aceite de jojoba, en este orden. Estos tres ayudan a nutrir, calmar e hidratar en profundidad la piel, además de que mejoran la penetración del resto de ingredientes.

¿Por qué aparecen los ingredientes en latín?
Esta es una de las dudas más frecuentes que existen y la que más dificulta una correcta lectura del INCI. Cuando en la composición de un ingrediente se incluyen sustancias de origen vegetal, se indica en latín el nombre científico de la planta de la que proceden.
Esto hace que, en el caso de la cosmética natural donde la mayoría de ingredientes son de origen vegetal, prácticamente todo el INCI se encuentre en latín. Algunos ejemplos que se encuentran en muchos productos cosméticos actuales son:
- Butyrospermum Parkii Butter corresponde a la manteca de karité.
- Olea Europaea Fruit Oil es el aceite de oliva.
Otro dato muy relevante de conocer es que, si algún ingrediente se presenta en nanomaterial, esto debe de estar indicado por el término “nano”.
Utilizar el nombre científico evita confusiones, ya que un mismo ingrediente puede recibir nombres diferentes según el país o el idioma. Es fácil entenderlo y sirve para que más personas puedan conocer qué es exactamente.
Otros ingredientes se encuentran en inglés debido a que en el INCI se añade su denominación técnica. Aunque muchos los asocian con compuesto perjudiciales no es del todo así. Lo importante es conocer qué función desempeña cada ingrediente dentro de la fórmula.
¿Qué información puedes obtener al leer un INCI?
Una lista de ingredientes dice mucho más de lo que parece. Si nunca lo has leído, es difícil entender qué es lo que realmente contiene. Sin embargo, con unas nociones básicas y leyéndolo correctamente se puede saber qué ingredientes predominan en la fórmula, si contiene perfume o si incorpora extractos botánicos, entre otros.
Esto puede ayudar mucho a las personas con alergias o sensibilidad a determinados ingredientes, ya que con tan solo un vistazo se puede ver si contiene esos compuestos.
Consejos para aprender a leer un INCI
No tiene sentido que intentes memorizar el nombre de todos los ingredientes. Lo primero que se recomienda es leer tranquilamente y sin prisa el producto que estás por aplicarte. Esto puede salvarte de daños futuros al organismo si contiene ingredientes dañinos.
Se aconseja aprender a reconocer los compuestos vegetales y extractos más habituales. Lo más fácil si quieres encontrar un determinado ingrediente, ya sea porque te resulta bueno o malo para la piel, es conocer su nombre y buscarlo entre ellos.
Si algún ingrediente te provoca mayor sensibilidad o no te acaba de sentar bien, lo mejor será que compruebes si ese ingrediente aparece o no en el INCI. Con el tiempo descubrirás que cada vez resulta más fácil interpretar una etiqueta.
Entender un INCI es aprender a elegir mejor
Saber cómo leer un INCI correctamente ayuda a encontrar los productos que se adaptan mejor a tus necesidades y son más coherentes con lo que buscas. Comenzar a utilizar productos que sean más respetuosos con la salud empieza por conocer cuáles son los ingredientes que los componen.
La nomenclatura internacional nació precisamente para hacer la información más transparente. Aunque al principio pueda parecer complicada, basta con conocer unas pocas reglas para empezar a interpretar cualquier etiqueta con confianza.
La próxima vez que tengas un producto cosmético entre las manos, dale la vuelta y dedica un pequeño tiempo a leer su INCI. Verás que, poco a poco, los nombres comienzan a tener sentido y se convierten en la herramienta más útil para tomar decisiones sobre el cuidado de tu cuerpo.