La adolescencia es una etapa llena de cambios a nivel tanto físico como psicológico. Dentro de todos los que ocurren, uno que suele destacar es la manera en la que se ve su piel. Durante esta etapa, es normal que muchos jóvenes comiencen a tener granos, el rostro más graso o con mayor sensibilidad. La aparición de diferentes afecciones cutáneas es muy habitual, pero también lo es la preocupación por no saber actuar ante estos cambios.
Conociendo la información adecuada, cuidar el rostro en la adolescencia es no tiene por qué ser complicado. De hecho, una rutina sencilla, constante, respetuosa con su piel y que se adapte a sus necesidades individuales puede conseguir que la piel se mantenga equilibrada, sana y con buen aspecto.
En este texto te explicamos cómo cuidar la piel de los adolescentes de forma correcta, que hábitos se deben evitar y cuáles son los que realmente ayudan a mantener el rostro sano y equilibrado.
¿Por qué cambia la piel en la adolescencia?
Durante la adolescencia, se producen importantes cambios en el sistema endocrino. Algunos de los más notables están relacionados con la producción y secreción de andrógenos y estrógenos, hormonas que pueden actuar sobre la piel y hacer que aparezcan diversas afecciones.
Uno de los problemas más frecuentes suele ser una mayor producción de sebo debido a la estimulación de las glándulas sebáceas, algo característico de esta etapa. Cuando la piel tiende a volverse más grasa, suele favorecer la aparición de puntos negros, poros más visibles y una mayor sensibilidad, sequedad e irritación.
Es importante entender que estos cambios son completamente normales y forman parte del desarrollo. No significan falta de higiene ni un mal cuidado de la piel. Sin embargo, sí requieren una rutina de cuidado facial adecuada para evitar que se intensifiquen. El objetivo de tener esta rutina es mantener un equilibrio saludable en la piel del rostro.
La importancia de crear una rutina sencilla
Muchas personas creen que para cuidar la piel adolescente hace falta una rutina compleja con muchos productos. Sin embargo, aplicando los productos correctos y respetuosos se puede conseguir mejores resultados y un cutis más sano.
Si la rutina es demasiado larga, lo habitual es que muchos adolescentes no sean constantes con ella y la puedan abandonar al poco tiempo. Lo más importante es incluir tres pasos básicos: hacer una buena limpieza, hidratación y terminar aplicando protección solar. De esta forma, se pueden abordar correctamente los problemas más frecuentes que surgen durante esta etapa.
¿Qué tipos de pieles predominan entre los jóvenes?
Principalmente, los adolescentes pueden tener tres tipos de piel diferente, cada una de ella con sus propias peculiaridades:
- Piel grasa: muy común en estas edades, ya que durante este periodo aumenta la activación de las glándulas sebáceas, lo que puede producir la aparición de granos. Además, el exceso de sebo puede hacer que aparezcan brillos en la zona de la frente y la nariz.
- Piel sensible: por el contrario, durante esta etapa algunas personas tienen también problemas con la irritación de la piel. Para frenar este problema, es muy importante que todos los productos que se utilicen sean suaves y sin ingredientes tóxicos o agresivos.
- Piel seca: muchos adolescentes experimentan una gran pérdida de la hidratación, lo que puede provocar sequedad y requiere unos cuidados especiales.

Cómo limpiar correctamente el rostro adolescente
La limpieza facial es el paso más importante para evitar la acumulación de grasa, sudor e impurezas. Es un paso que no puede faltar y que puede marcar la diferencia en la piel de los jóvenes.
Se recomienda hacerlo dos veces al día, por la mañana y por la noche, para optimizar los resultados. Lo más importante para este paso, es usar un limpiador que sea suave y respetuoso con la piel. Si está compuesto a base de ingredientes como alcohol, puede producir el afecto adverso al deseado y resultar dañino para la dermis y la salud general del organismo, y más durante esta etapa de crecimiento.
Lo mejor es evitar jabones agresivos y productos con ingredientes tóxicos. En Banbu contamos con el limpiador Radiance, que además de proporcionar una limpieza profunda y efectiva, nutre y protege la piel. Muchas de las pieles adolescentes son sensibles, por eso siempre es necesario optar por fórmulas respetuosas y naturales.
Hidratación en la piel de los más jóvenes
Todas las pieles necesitan hidratación, ya que, si no están correctamente hidratadas, se puede producir una descompensación en su equilibrio por la falta de agua. Todas las pieles necesitan nutrirse de agua para mantener su función de barrera en buen estado.
Al igual que con el limpiador, es muy importante que una buena crema facial esté libre de sustancias tóxicas y disruptores endocrinos, que pueden alterar el sistema hormonal del cuerpo. La adolescencia es una época de muchos cambios, por lo que proteger la salud del organismo en general es una obligación para garantizar el correcto desarrollo de jóvenes.
Por todo esto, la mejor crema para ellos es la crema Shine, que contiene vitamina C y, además de hidratar en profundidad, ilumina la cara para lucir un rostro más radiante. Tener una correcta hidratación en el rostro ayuda a reducir la irritación y mejora el aspecto de la piel.
Protector solar: el paso que muchos olvidan
El protector solar es uno de los pasos más importantes en el cuidado diario de la piel en la adolescencia, aunque a menudo es también el más olvidado. El sol puede empeorar las marcas del acné, irritar las pieles sensibles y provocar envejecimiento prematuro. Por ello, utilizar una buena crema de sol influye mucho en la salud de la piel.
Lo ideal es elegir un protector solar que sea ligero, con una textura agradable y de fácil aplicación. En Banbu contamos con una crema solar facial de estas características que además tiene SPF50 y no deja manchas blancas.
Constacia: el paso clave
Uno de los aspectos más importantes del cuidado facial en la adolescencia es entender que los beneficios se consiguen con constancia, ya que a piel necesita tiempo para ir equilibrándose durante esta etapa. Por ello, una rutina suave y constante suele ofrecer los mejores resultados
Además, cuanto más joven aprendes a cuidar tu piel de forma respetuosa, más fácil será mantener hábitos saludables en la edad adulta.
Cuidar la piel también es cuidar el cuerpo
La piel durante la adolescencia cambia, evoluciona y necesita atención. Dedicar unos minutos al día al autocuidado no solo ayudará a los más jóvenes proteger su salud, sino que también crea hábitos positivos.
Comenzando con rutinas respetuosas y entendiendo la necesidad de revisar lo que aplicamos en nuestra piel para cuidar la salud, no solo conseguirán mejorar el aspecto de su cutis, sino que también estarán protegiendo el futuro de su organismo.
Cuidar la piel en la adolescencia no es una cuestión de perfección, sino de constancia, equilibrio y buenos hábitos. Y cuanto antes se empiece, mejor será el futuro de la piel.