La piel de los bebés y los niños es especialmente delicada. Durante los primeros años de vida, su barrera cutánea todavía se encuentra en desarrollo, por lo que resulta más vulnerable frente a agresiones externas, por lo que es necesario cuidarla con los mejores productos que la respeten y la protejan.
Entre las afecciones cutáneas más frecuentes en la infancia se encuentra la piel atópica, una condición muy común que suele empezar a presentarse a una corta edad y puede prolongarse hasta la adultez. Esta suele provocar sequedad intensa, picor, irritación y una gran sensibilidad cutánea.
Cuando aparece esta patología cutánea, los cuidados de la piel deben ser todavía más específicos para evitar problemas mayores y aliviar sus efectos. En este texto resolvemos todas las dudas que existen sobre la piel atópica en niños y bebés y te explicamos cómo cuidarla correctamente para mantenerla protegida y sana
¿Qué es la piel atópica?
La piel atópica es una afección cutánea que se produce por una alteración en la barrera protectora de la piel. Este problema dificulta que la piel pueda retener correctamente la hidratación, provocando que pierda agua con mayor facilidad y se vuelva más vulnerable frente a agentes externos, como los cambios de temperatura o determinados tejidos.
Esta alteración provoca una respuesta del sistema inmunitario, favoreciendo la aparición de inflamación, sequedad, picor e irritación. Además, al encontrarse menos protegida, diversos alérgenos pueden penetrar en la piel con mayor facilidad.
Es una condición crónica, y suele provocar inflamación en la piel, sequedad intensa, picor constante, descamación e irritación. Puede aparecer a cualquier edad, pero es muy frecuente durante los primeros años de vida, por ello niños y bebé suelen padecerla.
¿Por qué aparece la piel atópica en bebés y niños?
No existe una única causa que explique la aparición de la dermatitis atópica. Como hemos mencionado, es una de las enfermedades más frecuentes de la infancia, y muchos niños la padecen por diferentes factores.
Algunos de las causas que suelen intervenir en el desarrollo de esta patología pueden ser factores genéticos o inmunológicos. También suele estar muy ligado a diversas enfermedades como rinitis, asmas o alergias. Los bebés y niños con antecedentes familiares que padecen estas enfermedades tienen una mayor predisposición a desarrollarla.
Además, determinados factores ambientales también pueden desencadenar o empeorar los brotes. Los ambientes muy secos, las bajas temperaturas y la humedad o vivir en entornos urbanos demasiado contaminados puede provocar que la piel empeore.
Es importante entender que la piel atópica no está causada por una mala higiene ni por una falta de cuidados. Se trata de una condición crónica que requiere una rutina adaptada para mantener la piel en las mejores condiciones posibles.
Síntomas de la piel atópica en bebés y niños
Detectar la piel atópica en bebés y niños es el primer paso para poder empezar a cuidarla como lo necesita. Reconocer los primeros signos permite actuar de forma temprana y establecer cuidados para evitar que los síntomas empeoren. Aunque los síntomas pueden variar según la edad de niño y la intensidad de la afección, normalmente mediante un examen físico de las lesiones de la piel se puede diagnosticar.
Normalmente, la piel atópica en niños y bebés se presenta con irritación en zonas como mejillas, frente, tronco y cuello. Algunos de los signos más habituales son:
- Piel muy seca: la piel presenta una textura áspera y rugosa al tacto, incluso cuando no hay brotes visibles.
- Inflamación y enrojecimiento: suelen aparecer áreas inflamadas con un tono rojizo que indica irritación.
- Picor intenso: suele ser uno de los síntomas más característicos y de los más molestos, ya que puede desencadenar en una irritación más profunda de la zona. Si el picor es persistente y hay un rascado, se pueden generar heridas e incluso favorecer infecciones.
- Descamación: si la sequedad es extrema, la piel podría llegar a desprenderse.
Aunque no en todos los niños tiene porqué presentar los mismos síntomas, estos suelen ser los más comunes y los que normalmente se asocian con su desarrollo.
Cómo cuidar la piel atópica en bebés y niños
Controlar los síntomas y reducir la intensidad de esta afección es posible si se sigue una rutina adecuada de cuidados. Una piel correctamente hidrata y protegida suele presentar menos irritación y una mayor resistencia frente a los factores desencadenantes. Por ello, el cuidado diario es la herramienta más eficaz para mantener la piel sana y prevenir brotes.
La hidratación es la base de cualquier rutina para piel atópica. Utilizar cremas y leches puede ayudar a restaurar la barrera cutánea y reducir la pérdida de agua. En Banbu contamos con Dream, una leche corporal pensada para pieles hipersensible que hidrata, calma y refuerza la barrera natural de la dermis. Es perfecta para bebés y niños con piel atópica o delicada. Si se utiliza de forma constante, incluso cunado no existen síntomas visibles, la piel mejorará y estará más protegida, puesto que la hidratación es siempre necesaria.
Para este tipo de afecciones, es esencial conocer bien qué estamos aplicando a los más pequeños en la piel. Muchos geles, jabones o cosméticos convencionales contienen ingredientes que son agresivos, y que pueden tener consecuencias graves en su salud si se utilizan de manera constante.
Cada vez resulta más necesario leer el INCI y detenerse a analizar si los ingredientes que se están utilizando son o no beneficiosos para la salud, especialmente para los más pequeños. Que sean fórmulas naturales, suaves, sin sulfatos agresivos ni perfumes puede cuidar de mejor manera su piel.
Por otro lado, también es recomendable utilizar agua templada en los baños, productos que limpien su piel sin resecarla y secar posteriormente la piel con toques suaves. El champú-gel de Banbu Kalm puede ser beneficioso para completar la rutina de ducha.
También se recomienda utilizar ropa con tejidos suaves y transpirable, y evitar cambios bruscos de temperatura, manteniendo un clima agradable en casa e intentar que el ambiente no sea demasiado seco.

¿Qué ingredientes son beneficiosos para la piel atópica?
A la hora de elegir productos de cuidado, existen determinados ingredientes que pueden ayudar a mantener la piel hidratada y confortable.
Entre los más utilizados destacan:
- Aloe vera: es uno de los ingredientes más famosos y de los más utilizados en rutinas protectoras de la piel. Contribuye a proporcionar hidratación y calma en la piel.
- Aceite de almendra: nutre en profundidad y ayuda a mantener la elasticidad de la piel.
- Aceite de girasol: es rico en vitamina E y antioxidantes. Además, refuerza la barrera natural de la piel, algo esencial a tratar en pieles atópicas.
- Glicerina vegetal: aporta hidratación y retiene la humedad en la piel.
- Caléndula: es un ingrediente muy conocido por sus propiedades antiinflamatorias y regeneradoras. Ayuda a proteger la piel más delicada.
Cuidar la piel atópica para proteger su bienestar
La piel atópica requiere atención, constancia y una rutina de cuidados adecuada y respetuosa. Aunque puede generar preocupación en la salud de los bebés y niños, con una correcta hidratación diaria y el uso de productos suaves, su barrera cutánea se verá más protegida y se reducirán el picor y la sequedad.
Comprender las necesidades específicas de la piel atópica es el primer paso para mejorar el bienestar de los más pequeños. Con los cuidados adecuados, es posible prevenir irritaciones y favorecer que la piel se mantenga sana, hidratada y protegida durante todo el año.
Utiliza productos que sean responsables para cuidar a los más pequeños. Su salud se verá beneficiada y su piel se mantendrá sana por más tiempo.