Cada verano parecen batirse nuevos récords de temperatura. Lo que antes se consideraba excepcional se está convirtiendo en una realidad cada vez más habitual. Por ejemplo, las olas de calor son más frecuentes y suelen durar más tiempo. Esto no es una casualidad, y está estrechamente relacionado con el cambio climático, que ha provocado un aumento sostenido de las temperaturas en prácticamente todo el planeta.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el calor extremo representa un riesgo muy importante para la salud humana. En España durante el 2025 fallecieron más de 3.800 personas por causas atribuibles al calor. Esta cifra pone de manifiesto la peligrosidad de la situación y la necesidad de proteger nuestra salud frente a este factor.
Las altas temperaturas también tienen un impacto directo sobre la piel. La exposición prolongada al sol con un calor intenso puede alterar el equilibrio natural de la dermis y favorecer la aparición de irritaciones, deshidratación o sensibilidad. Adaptar la rutina en una ola de calor es una forma de proteger la piel y mantenerla sana. En este artículo te contamos todo lo que debes saber para cuidar tu piel cuando las temperaturas son demasiado altas.
¿Cómo afectan las altas temperaturas a la piel?
La piel es el órgano más grande del cuerpo y una de sus principales funciones es actuar como barrera protectora frente a las agresiones externas. Un factor esencial y que se debe tener en cuenta a la hora de proteger la dermis es la temperatura que existe en el exterior, ya que esta puede afectar a sus funciones.
La piel desempeña un papel fundamental en la regulación de la temperatura corporal, por lo que cuidarla es muy importante para que mantenerse fresco en los periodos de más calor sea sencillo.
Cuando hace mucho calor, el organismo aumenta la producción de sudor para intentar refrescarse. Por ello, para que este mecanismo no pierda eficacia, hay que evitar los productos que bloquean la sudoración.
Algunos de los efectos más habituales que las olas de calor pueden provocar en la piel son los siguientes:
- Mayor pérdida de agua, lo que puede provocar deshidratación y sensación de tirantez.
- Aparición de irritaciones y rozaduras debido al sudor.
- Mayor sensibilidad cutánea.
- Brotes de pequeñas imperfecciones o erupciones provocadas por el calor.
Aunque cada piel responde de una forma diferente, las molestias derivadas de la pérdida de hidratación pueden darse en cualquier tipo de dermis. Europa es uno de los continentes donde el calentamiento global está avanzando con mayor rapidez, por lo que las temperaturas seguirán subiendo en los próximos años y es necesario protegerse ante ello.
La hidratación comienza desde el interior
Durante una ola de calor, mantener una buena hidratación es una de las medidas más importantes para cuidar tanto la salud como la piel.
Como ya hemos explicado, el sudor es muy importante para regular la temperatura corporal. Para compensar esa agua, hay que hidratarse de manera frecuente. Si existe una falta de hidratación en nuestro cuerpo, la piel es el primer órgano en reflejarlo, y se puede observar porque tiene una apariencia apagada y una mayor sensación de sequedad.
Una recomendación sencilla es beber agua de forma regular a lo largo del día y utilizar productos para la piel que sean hidratantes y nutritivos.

La rutina perfecta para el calor
Las temperaturas elevadas y las olas de calor hacen que muchas personas sientan la necesidad de utilizar productos con texturas ligeras que resulten cómodos durante los días más calurosos. Sin embargo, lo más importante es fijarse bien en los ingredientes que contienen estos productos para no empeorar el estado de la piel.
Muchos productos cosméticos convencionales están compuestos por ingredientes que son tóxicos para el cuerpo y dañinos para la piel. Muchos de ellos incluso contienen disruptores endocrinos, que son sustancias capaces de alterar el correcto funcionamiento del sistema hormonal del cuerpo. Por ello, revisar el INCI y únicamente utilizar productos respetuosos es esencial para tener una buena rutina de cuidados.
Lo primero es realizar una limpieza suave para eliminar restos de sudor, protector solar, contaminación y exceso de grasa sin alterar la barrera cutánea. El bálsamo limpiador Radiance es la mejor opción para conseguir esto a la vez que respetas tu piel del rostro. Para el cuerpo la limpieza debe hacerse con un jabón natural que no agreda la dermis.
Después de la limpieza es recomendable utilizar productos hidratantes que ayuden a mantener el equilibrio de la piel sin aportar sensación de pesadez. Para el rostro, se recomienda una crema o un sérum y para el cuerpo nuestro aceite corporal Golden Glow o Dream.
Protección solar: siempre imprescindible
Aunque una ola de calor y la radiación ultravioleta no son exactamente lo mismo, ambos fenómenos suelen coincidir durante los meses de verano. Por ello, el protector solar continúa siendo un paso imprescindible en cualquier rutina diaria.
Para garantizar una protección total, es necesario reaplicar la crema de sol cada dos horas. De esta forma, se ayudan a prevenir las quemaduras y demás daños que puede producir una exposición a la radiación solar.
Para proteger la piel, es muy importante utilizar un protector con un SPF50 y que el filtro sea mineral. De esta forma no penetra en la piel, sino que protege desde la superficie, controlando el impacto de la radiación.
Presta atención al cuidado corporal
Muchas veces únicamente pensamos en el cuidado del rostro y dejamos el cuerpo a un lado. Sin embargo, el resto del cuerpo está también sometido al aumento de la temperatura.
Las duchas con agua templada ayudan a refrescar el cuerpo. Tras esta, aplicar una crema hidratante o un producto corporal con ingredientes calmantes ayuda a recuperar el confort de la piel y mantener una correcta hidratación. De esta forma tu piel estará protegida y sana, aunque las temperaturas sean altas.
Pequeños gestos para combatir las altas temperaturas
Durante una ola de calor no existen soluciones milagrosas, pero sí pequeños gestos cotidianos que ayudan a cuidar la piel y mejorar el bienestar. Mantener una correcta hidratación, protegerse del sol y evitar la exposición durante las horas de mayor radiación son medidas muy sencillas que puede marcar una gran diferencia.
Tristemente, las olas de calor forman parte de una realidad climática que cada vez se está haciendo más frecuente. Al utilizar los productos de Banbu también respetas el medio ambiente, por lo que ayudas a frenar esta subida de temperaturas constante.
Adaptar hábitos saludables no solo permite sobrellevar mejor las altas temperaturas, sino también cuidar de nuestra salud y de nuestra piel de una forma más consciente. Siguiendo estos consejos es posible disfrutar del verano, siempre con precaución antes las temperaturas récord.