Cepillos de Dientes de Madera
Cepillos de dientes de madera y bambú biodegradables
Cada cepillo de plástico tarda cientos de años en descomponerse. Un cepillo de dientes de bambú limpia igual de bien, pero con un mango de madera biodegradable.
- Cerdas suaves: para encías sensibles.
- Cerdas medias: el equilibrio para el día a día.
- Cerdas duras: para quien busca una sensación de limpieza más intensa.
- Infantil cerdas extrasuaves: con un tamaño adaptado a los más pequeños.
- Funda de madera para protegerlo cuando viajas.
Cámbialo cada tres meses, como cualquier cepillo. Completa la rutina con pasta de dientes en pastillas e hilo dental vegano.
- Características
- Más relevantes
- Más vendidos
- Alfabéticamente, A-Z
- Alfabéticamente, Z-A
- Precio, menor a mayor
- Precio, mayor a menor
- Fecha: antiguo(a) a reciente
- Fecha: reciente a antiguo(a)
Preguntas frecuentes
¿Qué dureza de cerdas elijo?
Antes de nada, un aviso que nos dan muchísimos clientes y que preferimos adelantarte: nuestras durezas tiran a suaves comparadas con las de un cepillo convencional. Si usas medias de supermercado y quieres la misma sensación, ve a duras. Si usas suaves, las medias te encajarán. Y si tienes las encías sensibles o retracción, suaves sin dudarlo.
¿No sería mejor un cepillo duro para limpiar más?
No, y es la creencia que más daño hace en higiene bucal. La placa se retira con técnica y tiempo, no con fuerza: cepillar fuerte y con cerdas duras desgasta el esmalte y provoca retracción de encías, que no se recupera. La mayoría de dentistas recomiendan suave o medio.
El cabezal me parece ancho
Es una observación que nos llega y tiene solución sencilla: el modelo infantil tiene el cabezal más pequeño y muchos adultos con la boca pequeña o que quieren llegar mejor a las muelas del juicio lo prefieren. Sus cerdas son extrasuaves, así que ténlo en cuenta al elegir.
¿Es 100% biodegradable?
El mango sí: es bambú Moso, que se composta. Las cerdas son de nylon 6 Dupont y no lo son, porque hoy no existe una cerda vegetal que limpie bien y no se pudra en la boca. Preferimos decírtelo a vender un «100% biodegradable» que no sería cierto. Al final de su vida útil, arranca las cerdas con unas pinzas y composta el mango.
¿Cada cuánto hay que cambiarlo?
Cada tres meses, o antes si las cerdas se abren. Un cepillo con las cerdas deformadas no limpia, solo da la sensación de estar limpiando. Y cámbialo siempre después de una infección de garganta o un resfriado fuerte.
¿Cómo lo cuido para que el bambú no se estropee?
Aclaralo bien y déjalo secar de pie, con las cerdas al aire y sin tocar otros cepillos. El punto débil de la madera es quedarse húmeda: no lo guardes en un vaso con agua en el fondo ni en un neceser cerrado antes de que seque. Para transportarlo, la funda de madera.
¿Sirve para niños?
Sí, el modelo infantil con cerdas extrasuaves. Hasta los 7 u 8 años conviene que un adulto repase el cepillado, porque la destreza para llegar a todas las caras del diente llega más tarde de lo que parece.
¿Qué más necesito además del cepillo?
El cepillo llega a tres de las cinco caras del diente: las otras dos las cubre el hilo dental. Y la lengua, que acumula buena parte de las bacterias de la boca, pide un raspador lingual. Te contamos por qué en el secreto de una boca sana.