La piel se comporta diferente dependiendo de muchos factores. La temperatura exterior, la edad o las fluctuaciones hormonales pueden hacer que un día esté más luminosa, otro que parezca deshidratada y otro que salgan pequeños granitos.
Una de las causas de que la piel pueda cambiar es el ciclo menstrual. Aunque muchas veces pensamos que esto no influye tanto en cómo se ve el rostro, a lo largo de las distintas fases los niveles de estrógenos y progesterona cambian, produciendo variaciones en las características de la piel. En este texto te contamos todo lo que debes saber sobre la dermis en los distintos momentos del ciclo hormonal.
El ciclo menstrual, las hormonas y la piel
Para entender qué papel juega la menstruación en el aspecto de nuestra piel, lo primero es destacar que, este proceso, juega un papel muy importante en la salud. Suele ser un ciclo de entre 24 y 38 días, durante los cuales el cuerpo pasa por cuatro fases distintas que tienen consecuencias en cómo se ve la piel del cuerpo.
Durante este periodo, las concentraciones de hormonas, especialmente estrógenos y progesterona, van cambiando. Durante cada una de las cuatro fases, las condiciones de la piel se vuelven diferentes, cambiando su nivel de hidratación, producción de sebo, elasticidad o la función de la barrera cutánea.
No todas las personas experimentan los mismos cambios en la piel, ya que no existe un patrón idéntico que se repita en cada ciclo. Por ejemplo, la edad, la genética, el tipo de piel o los tratamientos anticonceptivos hormonales también puede influir en cómo afecta el ciclo a la dermis.
El primer paso para proteger la piel y que estas fluctuaciones le afecten lo menos posible es observar que le ocurre en cada fase, para aprender cómo cuidarla en cada momento.
¿Cómo cambia la piel durante el ciclo menstrual?
La menstruación marca el comienzo de un nuevo ciclo, que se compone de cuatro fases diferentes. Estas son las principales consecuencias que cada fase tiene sobre la piel:
Fase menstrual: piel mucho más sensible
En los días previos y al inicio de la regla se produce una caída de los niveles de estrógeno y progesterona. Por ello, notar durante estos días una piel más apagada, seca o sensible es más común.
Otra de las características más comunes durante este momento es que la piel se vuelve más propensa a la irritación. Las variaciones hormonales producidas en este momento pueden afectar a las funciones de la barrera cutánea, y que esta quede más expuesta al exterior y, por lo tanto, que esté más reactiva.
Todo esto se debe a que los estrógenos suelen asociarse a una mayor producción de colágeno y a la mejora de la barrera cutánea, por lo que, si decaen, la sensibilidad crece.
Introducir en la rutina un producto calmante que aporte hidratación y protección a la barrera cutánea puede ser la solución óptima para que la piel se vea sana durante esta fase. El sérum Mild es perfecto para acompañar al rostro durante este momento.
Piel más elástica cuando los estrógenos vuelven a aumentar
Tras la menstruación comienza la fase folicular. Durante esta etapa, los niveles de estrógenos aumentan progresivamente. Muchas personas confirman que esta es la mejor fase para la piel, ya que la producción de colágeno aumenta y la piel está mucho más elástica.
Tu rostro se sentirá mucho más luminoso y tu piel estará más hidratada, ya que la barrera cutánea se reconstruye y mejora su capacidad de retener el agua.
Un error que muchas cometen en esta fase es descuidar su piel. Aunque luzca radiante y esté más hidratada que en otras fases del ciclo, la constancia es imprescindible para ver resultados. La rutina de cuidados tiene que seguir activa y presente durante el día a día.
Piel radiante durante la ovulación
La ovulación suele producirse el día 14 antes de la próxima menstruación, y es probablemente el momento en el que la piel está más luminosa.
Durante esta etapa hay diferentes cambios en los niveles hormonales. Esto conlleva a que, por ejemplo, haya incluso una mayor elasticidad en el rostro que en la fase folicular.
Aunque puede no cumplirse en todas las personas, esta fase suele ser en la que la piel se encuentra en mejor estado. No olvidarse de la rutina resulta esencial para evitar consecuencias en los siguientes momentos, como que aparezcan brotes de granitos.
Aparición de granitos
El cambio más grande que existe durante este ciclo y que más personas suelen identificar es el que ocurre durante la fase lútea, que es la previa a la menstruación.
Durante estos momentos, el nivel de estrógeno disminuye y la progesterona aumenta, dando paso a una mayor producción de sebo. Por ello, en esta etapa aparece el llamado “granito premenstrual” que muchas personas localizan en su rostro.
Durante la fase lútea es normal notar la piel con más grasa de la habitual y que aparezcan pequeños brotes. Si tu piel es ya normalmente mixta o grasa, el empeoramiento de acné en este momento del ciclo es una manifestación reconocida.
Hay que destacar que este tipo de brotes no significan que tu rutina esté fallando. Las fluctuaciones hormonales son uno de los primeros factores que hacen que aparezcan más granitos en el rostro.
Se aconseja adaptar la rutina a las necesidades de la piel, especialmente en estos momentos, donde la dermis se vuelve mucho más vulnerable. Para poder controlar la piel grasa, en Banbu tenemos el sérum Mellow, que regula el exceso de sebo propio de estos días sin resecar la piel.

¿Cuál es la mejor rutina para controlar las fluctuaciones del ciclo menstrual?
Aunque el ciclo menstrual provoca cambios que son comunes en la mayoría de las pieles, el mejor consejo para proteger la piel del rostro es adaptar los cuidados a sus necesidades en cada momento.
Mantener una rutina sencilla y constante durante todo el mes hará que los efectos del ciclo menstrual se sientan menos en el rostro. En los momentos en los que sea necesario, se recomienda incorporar ciertos productos que ayuden a provocar los ajustes óptimos para la piel.
Si tu piel se vuelve más grasa, busca productos respetuosos que le ayuden a controlar los brotes. Si por el contrario está más sensible, encontrar una fórmula suave e hidratante puede ayudar a mantener su barrera natural en el mejor de los estados.
La clave está en observar y conocer la propia piel. Las fluctuaciones hormonales son algo natural y no hay que combatirlas, pero sí hay que acompañar a la piel en cada momento.
Escuchar la piel para protegerla
El estado de nuestra piel puede cambiar por muchos motivos y, entre ellos, las fluctuaciones hormonales que acompañan al ciclo menstrual pueden tener un papel importante. Entender esta relación nos permite interpretar algunos de esos cambios con más perspectiva y, sobre todo, dejar de verlos como algo que necesariamente tenemos que corregir.
No existe una piel igual a otra ni una respuesta universal para cada fase del ciclo. Por eso, más que seguir reglas estrictas, se trata de observar, identificar estados y adaptar nuestros cuidados a lo que nuestra piel necesita en cada momento.
Porque cuidar la piel también es aprender a conocerla. Cuanto mejor se entiendan los cambios que ocurren en ella, más fácil será a acompañarla con una rutina sencilla pero consciente.