Cada vez somos más conscientes de lo que aplicamos en nuestra piel y cabello, pero a la hora de elegir un champú realmente saludable, nos encontramos con un gran obstáculo: las etiquetas están llenas de términos químicos difíciles de comprender.
Las marcas utilizan claims como "sin sulfatos", "sin parabenos" o "natural", pero la realidad es que muchas veces esos productos contienen otros ingredientes igualmente problemáticos. Entonces, ¿Cómo podemos saber si un champú es realmente seguro? ¿Cuáles son los ingredientes que debemos evitar y cómo identificarlos en el INCI (International Nomenclature of Cosmetic Ingredients)?
Vamos a explorar los ingredientes más controvertidos en los champús, entender su función, los riesgos que pueden representar para nuestra salud y qué alternativas existen para un cabello sano y libre de tóxicos.
1. Sulfatos: ¿realmente son malos o depende del tipo?
Los sulfatos son agentes tensioactivos, es decir, los responsables de eliminar la suciedad y el exceso de grasa del cuero cabelludo. También son los ingredientes que generan la abundante espuma en los champús comerciales. Pero, aunque muchos champús se enorgullecen de llevar la etiqueta "sin sulfatos", no todos los sulfatos son perjudiciales.
Algunos sulfatos sintéticos pueden ser demasiado agresivos, eliminando no solo la suciedad, sino también los aceites naturales que protegen el cuero cabelludo, lo que puede generar sequedad, irritación e incluso un efecto rebote en el cabello graso. Además, ciertos sulfatos pueden estar contaminados con subproductos potencialmente tóxicos, como el 1,4-dioxano, un compuesto clasificado como posible carcinógeno.
Entre los sulfatos más problemáticos se encuentran:
- Sodium Lauryl Sulfate (SLS)
- Sodium Laureth Sulfate (SLES)
- Ammonium Lauryl Sulfate (ALS)
Estos ingredientes suelen encontrarse en la lista de ingredientes de los champús con terminaciones "-sulfate" o "-sulfonate".

Ahora bien, no todos los sulfatos son perjudiciales. Existen alternativas más suaves y seguras, derivadas de fuentes naturales, que limpian eficazmente sin dañar la fibra capilar ni irritar el cuero cabelludo.
Algunas opciones más seguras incluyen:
- Sodium Coco-Sulfate (SCS): un sulfato derivado del aceite de coco, más suave y menos irritante.
- Disodium Cocoyl Glutamate: un tensioactivo derivado de aminoácidos vegetales, ideal para pieles sensibles.
- Sodium Lauroyl Sarcosinate: un limpiador biodegradable y más respetuoso con el cuero cabelludo.
La diferencia clave entre sulfatos naturales y sintéticos radica en su origen y agresividad. Mientras que los sintéticos suelen provenir del petróleo y tienen un mayor potencial irritante, los naturales se derivan de aceites vegetales y son más suaves.
Para identificarlos en el INCI, es útil fijarse en las palabras clave: los sulfatos más agresivos suelen llevar el prefijo "Lauryl" o "Laureth", mientras que los más suaves incluyen términos como "Coco", "Glutamate" o "Sarcosinate".

2. Siliconas: el brillo engañoso
Las siliconas son otro ingrediente muy común en los champús y acondicionadores. Se utilizan para dar al cabello una apariencia más suave y brillante, pero a menudo solo proporcionan una mejora estética superficial.
Las siliconas pueden acumularse con el tiempo, creando una barrera que impide que el cabello absorba la hidratación real. Esto puede provocar que el cabello se vuelva opaco, pesado y más propenso a la rotura.
Entre las siliconas más comunes y difíciles de eliminar encontramos:
- Dimethicone
- Cyclopentasiloxane
- Amodimethicone
Estas suelen aparecer en el INCI con terminaciones "-cone", "-siloxane" o "-conol".
Afortunadamente, hay alternativas más seguras para quienes desean un cabello sedoso sin recurrir a siliconas sintéticas. Entre ellas destacan:
- Aceites vegetales como el de argán, coco o jojoba, que aportan brillo y nutrición real.
- Fitoqueratina y proteínas vegetales, que fortalecen el cabello desde dentro.
Si buscas un cabello bonito y saludable a largo plazo, es mejor optar por ingredientes naturales que realmente nutran la fibra capilar.

3. Parabenos: conservantes bajo la lupa
Los parabenos son conservantes ampliamente utilizados en la industria cosmética para evitar el crecimiento de bacterias y hongos. Sin embargo, en los últimos años se ha debatido mucho sobre su seguridad debido a su potencial efecto como disruptores endocrinos.
Estudios han demostrado que algunos parabenos pueden imitar el estrógeno en el organismo, lo que podría alterar el equilibrio hormonal y estar relacionado con problemas como la infertilidad o el desarrollo de ciertos tipos de cáncer.
Los parabenos más comunes en los champús son:
- Methylparaben
- Propylparaben
- Butylparaben
Para identificarlos en el INCI, basta con buscar el sufijo "-paraben".
Existen alternativas más seguras para conservar los productos sin riesgos para la salud:
- Ácido benzoico y sus sales (Sodium Benzoate, Potassium Benzoate).
- Sorbato de potasio (Potassium Sorbate).
- Extractos botánicos con propiedades antimicrobianas, como el fermento de raíz de rábano (Leuconostoc/Radish Root Ferment Filtrate).

Conclusión: elige un champú seguro y consciente
En un mercado saturado de productos que prometen maravillas, es fundamental aprender a leer etiquetas y diferenciar entre ingredientes seguros y aquellos que pueden perjudicar nuestra salud capilar a largo plazo.
💡 Consejos clave para elegir un champú saludable:
✔ Evita sulfatos agresivos como el SLS y SLES, y opta por alternativas más suaves como el SCS.
✔ Huye de siliconas no solubles que solo aportan una mejora superficial.
✔ Busca conservantes naturales en lugar de parabenos.
✔ Prefiere fragancias y colorantes naturales en lugar de sintéticos.

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